Ya sabemos poner las ideas en orden y estamos entrenándonos para organizarnos. Toca revisar una de las herramientas más utilizadas en la planificación estratégica: el mapa estratégico personal.
El mapa estratégico personal debe ser el esquema que refleje tu proyecto de vida. Debe darte visibilidad a nivel macro de todo lo que quieres lograr y, justamente como su nombre indica, ser una guía para que la calidad de tus decisiones mejore y estén mucho mejor enfocadas.
¿Para qué sirve?
Para encontrar un balance en tu vida: como es un elemento visual, puedes otorgar a cada faceta un peso respectivo y ser consciente de cuánto le estás dando a cada categoría.
Y para que lo que haces en el día a día —tareas y proyectos— esté alineado con lo que persigues. Si identificas tareas que no caen en ninguna área de responsabilidad, puede que te falte definir una adicional o, mucho peor, que lo que estás haciendo no esté agregando valor a tu vida.
Así se construye
Aquí nos enfrentamos a nosotros mismos y ponemos nuestra visión hacia dentro, porque el mapa estratégico requiere ese encuentro íntimo.
¿Qué tengo? La base del mapa se sostiene con lo que ya tienes: familia, amigos, pareja, carrera y profesión, educación, trabajo, salud, entrenamiento, finanzas y gestión personal.
¿Qué debo hacer? Desarrollar proyectos sustentados en lo que tienes para alcanzar tus objetivos específicos. Cada uno de esos cimientos debe ser atendido.
¿Cuáles son mis valores? Desde ellos se desarrolla tu visión: proyectarte hacia el futuro. Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas.
Todo esto te lleva a conseguir tus objetivos de vida, con objetivos personales para cada dimensión: personal, familiar, laboral, espiritual y social. Lo importante es que haya prioridades claras, porque hay una realidad inexorable: el tiempo es limitado y finito.
Las ventajas de tener el tuyo
Vas a tomar mejores decisiones, porque tener definidos tus grandes objetivos te otorga un contexto muy poderoso: no más decisiones aisladas. Todo lo que haces en tu vida debe estar interconectado.
Vas a poder alinear tus actividades diarias a tu visión: será tu hoja de ruta. Y verás de forma tangible todo lo que probablemente ya tienes en la mente: sueños, ideas y planes a futuro.
Vas a ganar enfoque y a reengancharte con lo que sí te agrega valor. Todos pasamos por rachas negativas o épocas de incertidumbre; tu mapa te facilitará regresar a tierra.
Y vas a explorar cosas que antes no habías imaginado, poniendo en blanco y negro lo que solo tenías como ilusiones. Mientras diseñas tu mapa haces un ejercicio mental muy potente.
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